jueves, 19 de mayo de 2011
Platicas usuales (pero ni tanto)
Llego el joven escolar algo desorientado debido a problemas, buscaba apoyarse de alguien que no por protocolo tenia que ser alguien de su familia. Ocurria para él que mientras mas conocia a una persona, menos confiaba en ella, sin embargo habia una suerte de privilegios para los "primerizos", pues habia una confianza ciega mientras durara su condición.
Se encuentra con su profesor de pre-universitario
- profe Lucas, todabía con lo del agujero negro. ¿Quiere escuchar un chiste?
- nunca es malo
- eso mismo pensaba
- je
- creo que mis padres no son lo que creía - el profesor se saca los lentes y deja de laborar en lo que estaba.
- las personas somos personas complejas, con ganas de ser complejas, que se equivocan,mienten y se contradicen. No en este caso particular en el que te estoy hablando claramente.
- entonces ¿Por qué tanta gente los tiene en un altar?, aparte de aguantarme obviamente, no es una tarea que han hecho muy bien, y eso es algo que tuvieron que asumir ya que soy una consecuencia...
- ¿Siempre tan lógico tu?, aunque en realidad, te estaría elogiando diciéndote logico, ya que ella muestra miles de caminos para llegar a roma, mientras tu a duras penas con esa sobervia fuerzas un camino irracional. Estás garrapatiando en el tronco de un arbol tu mensaje, tratando de que alguien te vea
- genial, otro sermón mas, ¿ahora qué?
- si tu fueras padre de alguien igual que tu, ¿Te soportarías?
- no lo sé - se queda pensando - entonces ¿para qué el esfuerzo? Hay padres que no cuidan a sus hijos, los violan, los matan. En sus manos tiene el diario de hoy, solo lea. ¿No se suponia que yo venia en busca de ayuda?
- eso nos lleva directamente al comienzo de la conversación. Yo esperaba un chiste.
Un silencio de hojas de diario cepilladas por la brisa los rodea, en sus hojas hay dos o tres marcas de argollas de café. Encima un cuaderno con una ecuación que llenaba toda una hoja y un par de lentes.
- Aunque se tenga la verdad circulando en frente tuyo, es posible y muy común, como lo noto, que nunca lograrás sentirla ni menos entenderla. Lo que lamentablemente hay es una suerte de orgullo desbordante que nos impide pedir ayuda por temer mostrar debilidad. Involucra a todo nuestro género como personas y se concibe en una respuesta universal: "si, entendí".
jueves, 14 de abril de 2011
Algunas Instrucciones de Cortázar
Preámbulo a las Instrucciones para Dar Cuerda al Reloj
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Instrucciones para Dar Cuerda al Reloj
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
Instrucciones para cantar
Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvidese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo, con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo. Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann.
Historias de cronopios y de famas (1962) Julio Cortázar
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Instrucciones para Dar Cuerda al Reloj
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
Instrucciones para cantar
Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvidese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo, con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo. Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann.
Historias de cronopios y de famas (1962) Julio Cortázar
sábado, 5 de marzo de 2011
Los Serenos
corren alegres danzarines
los querubines huérfanos
momias de ropero
a la ronda musical
de noche y en silencio
se junta la comitiva
no somos de satán
ni de corona de espinas
¡Somos de papa y mantequilla!
nos moldeamos la cara
con una navaja
si nos soprenden gritamos
dejando en las sombras
verduras cocidas
corren alegres danzarines
los querubines huérfanos
momias de ropero
a la ronda musical
somos los que golpean puertas
y tumban fotografías
nos mueve con gran placer
alimentarnos de mentiras
no existen las fatigas
porque la fuente no termina
morimos de tanto comer
en dos o tres días
¡canciones de santos!
"la verdad" cagamos
espesa y auténtica
aunque para ustedes
sólo sigue siendo mierda
la encuentran y dicen:
¡Qué inmoralidad por dios!
si es mierda lo que yo veo
¡mentiroso me quedo yo!
los querubines huérfanos
momias de ropero
a la ronda musical
de noche y en silencio
se junta la comitiva
no somos de satán
ni de corona de espinas
¡Somos de papa y mantequilla!
nos moldeamos la cara
con una navaja
si nos soprenden gritamos
dejando en las sombras
verduras cocidas
corren alegres danzarines
los querubines huérfanos
momias de ropero
a la ronda musical
somos los que golpean puertas
y tumban fotografías
nos mueve con gran placer
alimentarnos de mentiras
no existen las fatigas
porque la fuente no termina
morimos de tanto comer
en dos o tres días
¡canciones de santos!
"la verdad" cagamos
espesa y auténtica
aunque para ustedes
sólo sigue siendo mierda
la encuentran y dicen:
¡Qué inmoralidad por dios!
si es mierda lo que yo veo
¡mentiroso me quedo yo!
viernes, 25 de febrero de 2011
Amaneceres
Suturado el ser por el hedor de la mañana, estima verdadera
olvidado el nombre y perdida la idea
instinto involuntario impone con desdén la realidad
entiendes asi en lo que estabas
¿Qué hora es?
El paseo previo a ser inoculado a la realidad
fecundado en la basura entre latas y bolsas
dando paso a un nuevo sentir, al engranaje de la lógica
inexorable
estoy en la playa, estoy en mi cama
de luto reciente por sueños de caña
En un ritual de autoflagelo con palabras, te escucho y tu sabes
pero tampoco escuchas
anochesco en el amanecer
en caminatas de rutas ociosas suelo divertirme
con crear la imagen de la persona que viene frente a mi
un destilado de sus ideas y sensación capturado un instante
procurando no apoyar mis pisadas sobre las lineas del camino
Mis sueños son la realidad que perdí
por la que reclamo hasta la fatiga
gritando justicia
me rio del equilibrio y las vanidades del claro y oscuro
estamos solos en esto, en un sueño que se difumina en el amanecer
sin dejarnos en claro si hemos sido despertados
¿Qué hora es?
olvidado el nombre y perdida la idea
instinto involuntario impone con desdén la realidad
entiendes asi en lo que estabas
¿Qué hora es?
El paseo previo a ser inoculado a la realidad
fecundado en la basura entre latas y bolsas
dando paso a un nuevo sentir, al engranaje de la lógica
inexorable
estoy en la playa, estoy en mi cama
de luto reciente por sueños de caña
En un ritual de autoflagelo con palabras, te escucho y tu sabes
pero tampoco escuchas
anochesco en el amanecer
en caminatas de rutas ociosas suelo divertirme
con crear la imagen de la persona que viene frente a mi
un destilado de sus ideas y sensación capturado un instante
procurando no apoyar mis pisadas sobre las lineas del camino
Mis sueños son la realidad que perdí
por la que reclamo hasta la fatiga
gritando justicia
me rio del equilibrio y las vanidades del claro y oscuro
estamos solos en esto, en un sueño que se difumina en el amanecer
sin dejarnos en claro si hemos sido despertados
¿Qué hora es?
domingo, 13 de febrero de 2011
Sin Nombre - Capitulos 6 - 7 (Final)
Capitulo 6: Negación
- Ok, nos vamos, si no pudimos salir por el primer piso tendremos que salir por arriba, vi muchas ventanas al entrar – con dificultad, jadeando como perro Santiago da instrucciones a su colega.
“No, por la mierda, esto no es una recaída. Este ha visto las mismas mierdas que yo, recuerda: es un hecho imposible el que tengamos el mismo delirio, pero hay situaciones que me atormentan, quiero ver la luz, quiero un instante de calma incluso si eso significa morir, quiero liberarme de mi.
Veo mi mano temblar, las palabra raspan por mi boca seca. A veces siento que voy a dormir, que me relajo y mis parpados caen, pero es cuando justamente el parásito se alimenta dejándome nada, y es la soledad el vacio por dentro el que mata con mucho mas dolor que cualquier cosa de afuera”
A medida que se acercaban al segundo nivel de la casa, la temperatura iba en aumento y el aire era mas seco, tall cambio no tardó en afectar el funesto estado de salud de Santiago y Elías.
Llegaron a un cuarto que sorprendía por su fachada, era lo más cercano que han visto a la ciudad desde hace días, salvo por la pared por la que recorría en todo su largo una extensión de velas, unas mas gastadas que otras, de las que solo algunas iluminaban los únicos vestigios de luz en el lugar.
Santiago inspecciona el lugar quedándose mirando muy fijo un cuadro que le parecía muy familiar. Empuñando su manga empezó a liberarlo de la densa capa de polvo que lo cubría pero resistía a separarse. La vaga silueta que podía apreciarse tras el polvo le traía el recuerdo de una foto tomada con su hija, la cual no veía desde hace mucho por causas judiciales.
Un estruendoso golpe de madera interrumpió su concentración, fue un violento portazo pensó para si mismo. Al darse vuelta emana violentamente sudor y un jadeo tanto profundo como dificultoso, al ver a su compañero con un hacha ensartada profundamente desde su hombro izquierdo hasta el tórax. La sangre brotaba brillosa e intensa desde un cuerpo convulsionado. Santiago al levantar la vista de repulsión, se encontró en frente al hombre de traje elegante que había baleado. Arreglaba sus mangas en una actitud muy serena.
“No, por la mierda, esto no es una recaída. Este ha visto las mismas mierdas que yo, recuerda: es un hecho imposible el que tengamos el mismo delirio, pero hay situaciones que me atormentan, quiero ver la luz, quiero un instante de calma incluso si eso significa morir, quiero liberarme de mi.
Veo mi mano temblar, las palabra raspan por mi boca seca. A veces siento que voy a dormir, que me relajo y mis parpados caen, pero es cuando justamente el parásito se alimenta dejándome nada, y es la soledad el vacio por dentro el que mata con mucho mas dolor que cualquier cosa de afuera”
A medida que se acercaban al segundo nivel de la casa, la temperatura iba en aumento y el aire era mas seco, tall cambio no tardó en afectar el funesto estado de salud de Santiago y Elías.
Llegaron a un cuarto que sorprendía por su fachada, era lo más cercano que han visto a la ciudad desde hace días, salvo por la pared por la que recorría en todo su largo una extensión de velas, unas mas gastadas que otras, de las que solo algunas iluminaban los únicos vestigios de luz en el lugar.
Santiago inspecciona el lugar quedándose mirando muy fijo un cuadro que le parecía muy familiar. Empuñando su manga empezó a liberarlo de la densa capa de polvo que lo cubría pero resistía a separarse. La vaga silueta que podía apreciarse tras el polvo le traía el recuerdo de una foto tomada con su hija, la cual no veía desde hace mucho por causas judiciales.
Un estruendoso golpe de madera interrumpió su concentración, fue un violento portazo pensó para si mismo. Al darse vuelta emana violentamente sudor y un jadeo tanto profundo como dificultoso, al ver a su compañero con un hacha ensartada profundamente desde su hombro izquierdo hasta el tórax. La sangre brotaba brillosa e intensa desde un cuerpo convulsionado. Santiago al levantar la vista de repulsión, se encontró en frente al hombre de traje elegante que había baleado. Arreglaba sus mangas en una actitud muy serena.
Capitulo 7: Revelación
- Alguna vez se ha preguntado: ¿Qué pasa con las personas que han obrado bien en la vida, pero que no han estado bajo la tutela de ningún dios? – se dirigía a Santiago el hombre del traje a quien podía observársele la herida en el cuello - Se ve enfermo señor, por suerte que a su compañero ya se le han pasado todos los males
Santiago toma al tipo de sus ropas en un acto impulsivo de rabia, lo levanta y lo apoya contra el muro
- ¡Qué mierda eres tu!
- Nada que no venga de ti
Le repetía la misma pregunta con brava cólera montada, agitándolo cada vez con mas fuerza contra el muro.
- El hombre ve lo que quiere ver, si en tu mundo no hay fantasmas, entonces ¿Qué somos?
- cállate
- ¡Qué mierda eres tu!
- Nada que no venga de ti
Le repetía la misma pregunta con brava cólera montada, agitándolo cada vez con mas fuerza contra el muro.
- El hombre ve lo que quiere ver, si en tu mundo no hay fantasmas, entonces ¿Qué somos?
- cállate
- Deja de encerrarte, ya no puedes confiar en ti mismo
Santiago siente como empieza a fracturar el cuerpo del hombre, ya no siente fiebre ni hielo en los pies, pero hay algo que no andaba bien, aunque lo disfrutara.
A sus oídos llegan gritos pidiéndole que pare su acción, el verdugo del misterioso hombre se detuvo e inmediato dio vuelta su mirada para encontrarse con el negro sin el hacha y con su herida viva, palpitante. Elías tenía una mirada compasiva y empática, una mirada que provoco que su compañero dejara de torturar a su víctima y adoptara una posición que solo apelaba una buena explicación. Un silencio que ahoga el respiro aprieta el pecho de Santiago, es el instante previo a la comprensión, la impaciencia por la obtención de la paciencia.
Santiago siente como empieza a fracturar el cuerpo del hombre, ya no siente fiebre ni hielo en los pies, pero hay algo que no andaba bien, aunque lo disfrutara.
A sus oídos llegan gritos pidiéndole que pare su acción, el verdugo del misterioso hombre se detuvo e inmediato dio vuelta su mirada para encontrarse con el negro sin el hacha y con su herida viva, palpitante. Elías tenía una mirada compasiva y empática, una mirada que provoco que su compañero dejara de torturar a su víctima y adoptara una posición que solo apelaba una buena explicación. Un silencio que ahoga el respiro aprieta el pecho de Santiago, es el instante previo a la comprensión, la impaciencia por la obtención de la paciencia.
- De todas tus recaídas, esta fue la más elaborada señor, usted ya me conoce, pero no se en que me convertiste, soy tu doctor, Santiago – declara el hombre del traje desde el piso
- Ándate a la mierda, vamos negro
- Viejo, lo siento… al parecer soy la parte de ti que no se lleva de lo mejor contigo mismo, me mataste viejo. Hay gente esperándote, como al de las fotos que veías.
Sin querer entender nada y en desolado panorama, Santiago deja corriendo la sala en un errante rumbo, tropezándose con mueble s que destrozaba de rabia, hacía mucho tiempo que no corrían lagrimas por sus ojos. No encontraba ventanas, empezó a gritar, con el abdomen duro su grito se quebraba en tibias lagrimas que emanaban de un rostro caliente. Trató de embestir una muralla de donde rebotó secamente hacia el piso fracturándose un hombro, intenta nuevamente y esta vez sintió como su cuerpo traspasaba la muralla tal como si quebrara cristal. La estructura cedía y Santiago volaba entre pedazos de muro en un cuerpo en suspensión que comenzaría a descender. Estaba fu era.
Encontrándose en caída libre podía ver el exterior, el aire se sentía agitado y el vértigo por reacción natural de sus reflejos le obligaba a cerrar los ojos, por primera vez desde su estadía, por un tiempo mas prolongado que en el parpadear. Consumado este último acto, en un increíble fenómeno, Santiago se encontró con otra realidad, sintiendo la misma sensación vertiginosa de la caída , se ve acostado a una camilla en la que era transportado con mucha urgencia por personal de salud, su visión es borrosa y no puede distinguir lo que hablaban. Abre los ojos.
El suelo del patio se hace cada vez mas cerca, en busca de evitar tal fatal destino su reacción natural fue escoger la “realidad” que le conviniese. Cierra los ojos.
Ve una enorme luz blanca que indujo debería ser la luminosidad del quirófano, su cuerpo torpe y pesado siente una fuerte presión en el pecho. Abre los ojos.
Santiago cae aparatosamente sobre la tierra del jardín dando un rebote destructor, siente una buena cantidad de huesos rotos y la boca llena de sangre. Con la vista teñida de rojo da un vistazo al lúgubre lugar, está afuera, está libre. Cierra los ojos y su cuerpo y espíritu se funden en un oscuro en donde las sensaciones han desaparecido.
Encontrándose en caída libre podía ver el exterior, el aire se sentía agitado y el vértigo por reacción natural de sus reflejos le obligaba a cerrar los ojos, por primera vez desde su estadía, por un tiempo mas prolongado que en el parpadear. Consumado este último acto, en un increíble fenómeno, Santiago se encontró con otra realidad, sintiendo la misma sensación vertiginosa de la caída , se ve acostado a una camilla en la que era transportado con mucha urgencia por personal de salud, su visión es borrosa y no puede distinguir lo que hablaban. Abre los ojos.
El suelo del patio se hace cada vez mas cerca, en busca de evitar tal fatal destino su reacción natural fue escoger la “realidad” que le conviniese. Cierra los ojos.
Ve una enorme luz blanca que indujo debería ser la luminosidad del quirófano, su cuerpo torpe y pesado siente una fuerte presión en el pecho. Abre los ojos.
Santiago cae aparatosamente sobre la tierra del jardín dando un rebote destructor, siente una buena cantidad de huesos rotos y la boca llena de sangre. Con la vista teñida de rojo da un vistazo al lúgubre lugar, está afuera, está libre. Cierra los ojos y su cuerpo y espíritu se funden en un oscuro en donde las sensaciones han desaparecido.
sábado, 12 de febrero de 2011
Sin Nombre: Capitulos 4-5
Capitulo 4: Los ladridos
Las horas examinando el lugar reclamó descanso departe de sus cuerpos débiles que solo han bebido agua derretida en alguna vasija, no pudieron conciliarlo con esa ropa tan mojada cubriendo cuerpos que empiezan a verse mediocres.
En un polvoriento silencio se escucha el ladrido de los sabuesos fuera de la casa, los ladrones se arman y se atrincheran en posición de alerta tras el grueso marco de una ventana, la luz era muy tímida lo que facilitaba el espionaje.
El aumento del volumen de los ladridos era proporcional a los cuerpos tensos y erguidos de los dos tipos que se miraban como si coordinaran un plan. Estaban listos para una balacera y su posición era buena, las armas soldadas a sus manos y a sus vidas emanan espíritu de conservación propia.
Una tonada arrítmica y forzada interrumpió el plan de espera, el negro se contuvo mordiéndose el brazo y abandonando el lugar, dejando todo a la deriva. Santiago le hace señas bruscas tratándole de explicar que fue un gato que no hace mucho había escuchado maullar, pero su compañero se pierde entre las sombras en donde solo se puede oir el golpe de su suela. El negro esta parado frente a la ventana a plena vista hacia el exterior, Santiago se toma la cara y ve como las luces iluminan a su colega, no tiene caso tratar de matarlo.
El negro se devuelve en busca de Santiago con el rostro pálido y una mirada sin punto fijo y le explica lo vivido.
“Estaba dispuesto a entregarme, el escuadrón puso sus luces sobre mi y sentí alivio, por primera vez en mi vida, alivio de ser trincado por la policía, pero las cosas empezaron a tomar un tono de broma cuando el oficial decía no ver nada teniendo la luz en mi rostro, un chiste bastante cruel. Ya no hubo gracia cuando todos parecieron creerle a su compañero, cada uno de ellos con una luz que no era capaz de mostrarme, y los vi seguir en su búsqueda como si fuera un árbol mas. Con la mente turbada y el caminar entorpecido, tropecé en mi camino de vuelta con lo que usted adjudico el sonido del piano, me he encontrado con que su gato pianista es un cadáver seco”
En un polvoriento silencio se escucha el ladrido de los sabuesos fuera de la casa, los ladrones se arman y se atrincheran en posición de alerta tras el grueso marco de una ventana, la luz era muy tímida lo que facilitaba el espionaje.
El aumento del volumen de los ladridos era proporcional a los cuerpos tensos y erguidos de los dos tipos que se miraban como si coordinaran un plan. Estaban listos para una balacera y su posición era buena, las armas soldadas a sus manos y a sus vidas emanan espíritu de conservación propia.
Una tonada arrítmica y forzada interrumpió el plan de espera, el negro se contuvo mordiéndose el brazo y abandonando el lugar, dejando todo a la deriva. Santiago le hace señas bruscas tratándole de explicar que fue un gato que no hace mucho había escuchado maullar, pero su compañero se pierde entre las sombras en donde solo se puede oir el golpe de su suela. El negro esta parado frente a la ventana a plena vista hacia el exterior, Santiago se toma la cara y ve como las luces iluminan a su colega, no tiene caso tratar de matarlo.
El negro se devuelve en busca de Santiago con el rostro pálido y una mirada sin punto fijo y le explica lo vivido.
“Estaba dispuesto a entregarme, el escuadrón puso sus luces sobre mi y sentí alivio, por primera vez en mi vida, alivio de ser trincado por la policía, pero las cosas empezaron a tomar un tono de broma cuando el oficial decía no ver nada teniendo la luz en mi rostro, un chiste bastante cruel. Ya no hubo gracia cuando todos parecieron creerle a su compañero, cada uno de ellos con una luz que no era capaz de mostrarme, y los vi seguir en su búsqueda como si fuera un árbol mas. Con la mente turbada y el caminar entorpecido, tropecé en mi camino de vuelta con lo que usted adjudico el sonido del piano, me he encontrado con que su gato pianista es un cadáver seco”
Capitulo 5: Recaida
El tiempo no parecia cambiar el clima funesto, llevaban tres días sin poder conciliar el sueño, situación que les ha turbado algo mas que la razón.
Llevan buen tiempo divisando en el lugar especies de novicias a las que no se les ve el rostro, solo sus huesudas manos, cruzan las piezas de puerta en puerta como supervisando que todo esté en orden. Una hermosa muchacha de tez blanca y ojos grandes asoma su rostro por los marcos de las puertas, en cuanto capta la atención de alguno de los dos, desaparece de su vista. En el salón cada cierta cantidad de horas aparece un zapatero a ejercer sus oficios a un sacerdote, y siempre terminan discutiendo en un idioma que no les es entendible, pero su gesticulación denota que el conflicto es por el robo de una pequeña niña.
Santiago adjudica todo a su pésimo estado de salud, deshidratados con fiebre y síntomas de neumonía sin duda eran víctimas de una crisis de alucinaciones, algo no nuevo para Santiago.
En el lugar donde solían haber ventanas ahora se encuentran ocupados con cuadros y flores secas. Al cruzar por las puertas, que recordaban: eran de salida, se encontraban con otras habitaciones con gente riéndose que desaparecía al pestañear o en ocasiones que era hostil y encaraba con una mirada perdida. Otra de las visiones reveladas fue un espantapájaros en medio de un salón de té.
Entre cuadros de imágenes religiosas y otras que les parecieron ser familiares de manera personal, llegan a un lugar donde la actividad parece ser menor, una modesta sala de estar sin grandes lujos. Los hombres que sudan frio se sientan algo mareados mirando la pared de la sala que esta hecha de madera. Tragan saliva, su cuerpo que tiembla por la fiebre luce mas delgado, como si algo los consumiera de a poco.
El sudor vuelve a ser tibio en el instante que vieron pasar por la pared, tal como quien cruza una puerta, a un hombre de avanzada edad e impecablemente vestido quien con voz serena se dirigió hacia ellos.
- He venido lo mas rápido que pude, estuve ocupado con otro paciente espero sepa disculparme – el hombre se dispone a bajar un maletín.
Llevan buen tiempo divisando en el lugar especies de novicias a las que no se les ve el rostro, solo sus huesudas manos, cruzan las piezas de puerta en puerta como supervisando que todo esté en orden. Una hermosa muchacha de tez blanca y ojos grandes asoma su rostro por los marcos de las puertas, en cuanto capta la atención de alguno de los dos, desaparece de su vista. En el salón cada cierta cantidad de horas aparece un zapatero a ejercer sus oficios a un sacerdote, y siempre terminan discutiendo en un idioma que no les es entendible, pero su gesticulación denota que el conflicto es por el robo de una pequeña niña.
Santiago adjudica todo a su pésimo estado de salud, deshidratados con fiebre y síntomas de neumonía sin duda eran víctimas de una crisis de alucinaciones, algo no nuevo para Santiago.
En el lugar donde solían haber ventanas ahora se encuentran ocupados con cuadros y flores secas. Al cruzar por las puertas, que recordaban: eran de salida, se encontraban con otras habitaciones con gente riéndose que desaparecía al pestañear o en ocasiones que era hostil y encaraba con una mirada perdida. Otra de las visiones reveladas fue un espantapájaros en medio de un salón de té.
Entre cuadros de imágenes religiosas y otras que les parecieron ser familiares de manera personal, llegan a un lugar donde la actividad parece ser menor, una modesta sala de estar sin grandes lujos. Los hombres que sudan frio se sientan algo mareados mirando la pared de la sala que esta hecha de madera. Tragan saliva, su cuerpo que tiembla por la fiebre luce mas delgado, como si algo los consumiera de a poco.
El sudor vuelve a ser tibio en el instante que vieron pasar por la pared, tal como quien cruza una puerta, a un hombre de avanzada edad e impecablemente vestido quien con voz serena se dirigió hacia ellos.
- He venido lo mas rápido que pude, estuve ocupado con otro paciente espero sepa disculparme – el hombre se dispone a bajar un maletín.
Destellos de bala llevaron al hombre y al maletín al piso, el revólver de Santiago humea dejando el ruido de los últimos quejidos de un moribundo. Un impacto en el cuello y cuatro en la zona abdominal tiñen su elegante traje.
martes, 8 de febrero de 2011
Sin Nombre - Capitulos 2 -3
Capitulo 2: De a-cuerdo
La casona era de un desmesurado volumen y en una primera vista a su arquitectura no costaba trabajo asimilarla a los tiempos en que se purificaba la raza quemando a los pecadores para asi expiarlos de toda maldad. Pigmentado de un gris azulado y cubierta por la nieve, daba la sensación que crujía apenas uno ponía la mirada sobre ella, bajo el juicio mas incrédulo esta casa por lo menos seria denominada como extraña.
Es que si bien se habla de personas que han visto situaciones extrañas, estos sucesos siempre se suelen repetir a las mismas y a su vez nunca para el que a sido destinado para aquello, es un destino escrito o una habilidad, una percepción oculta o una predisposición de la mente.
- Mira negro, te lo explicaré mejor – un Santiago mas recompuesto incita a su compañero a sentarse sobre lo que parecía ser una jaula de pájaros maltrecha y con tales inclinaciones que perdía su simetría
- El punto es que si nos quedamos afuera moriremos ambos, ya se nos acabó el tiempo para seguir buscando y va de mal en peor – Santiago escupe hacia su lado y presenciaron como el gargajo caía en estado sólido – Verás, la gente que ve cosas es porque cree en ellas, hay una predisposición de parte de ellas mismas a ver esas mierdas, ahora nosotros tenemos en mente sobrevivir ¿o no?, asumo que es cierto para los dos – se queda mirando al negro quien sonríe – asi me parece, por lo tanto no hay razón para ver algo fuera de lo corriente simplemente porque no lo hay
Es que si bien se habla de personas que han visto situaciones extrañas, estos sucesos siempre se suelen repetir a las mismas y a su vez nunca para el que a sido destinado para aquello, es un destino escrito o una habilidad, una percepción oculta o una predisposición de la mente.
- Mira negro, te lo explicaré mejor – un Santiago mas recompuesto incita a su compañero a sentarse sobre lo que parecía ser una jaula de pájaros maltrecha y con tales inclinaciones que perdía su simetría
- El punto es que si nos quedamos afuera moriremos ambos, ya se nos acabó el tiempo para seguir buscando y va de mal en peor – Santiago escupe hacia su lado y presenciaron como el gargajo caía en estado sólido – Verás, la gente que ve cosas es porque cree en ellas, hay una predisposición de parte de ellas mismas a ver esas mierdas, ahora nosotros tenemos en mente sobrevivir ¿o no?, asumo que es cierto para los dos – se queda mirando al negro quien sonríe – asi me parece, por lo tanto no hay razón para ver algo fuera de lo corriente simplemente porque no lo hay
Un silencio de entendimiento y reflexión tras un acuerdo aceptado de manera implícita d e hombre a hombre, un apretón de manos mental que físicamente se expresa en una mirada segura se vio interrumpida por el ruido de la ley, ladridos de perros se podían sentir en aumento conjunto a pequeños destellos de luces en todas direcciones.
- vamos
- ¿No deberíamos pensarlo dos veces?, quizás seria bueno hasta entregarnos, son solo unos papeles hombre, no nos hemos robado el mundo.
- vamos
- Estas perdido, piensa que quizás yo sea tu única conexión con la cordura, la obstinación ciega no tiene sentido sin un horizonte claro y sin conciencia de las situaciones
- vamos
- ¿No deberíamos pensarlo dos veces?, quizás seria bueno hasta entregarnos, son solo unos papeles hombre, no nos hemos robado el mundo.
- vamos
- Estas perdido, piensa que quizás yo sea tu única conexión con la cordura, la obstinación ciega no tiene sentido sin un horizonte claro y sin conciencia de las situaciones
Capitulo 3: no hay tranquilidad
En su interior se hallaba una arquitectura pasmosa con un detalle cegador que dejaba en un segundo plano las capas de polvo que tapizaban el lugar. Impresionaba el cuidado debido al buen estado, largas y finas escaleras rodeaban los muros de los que pendían cuadros de poca nitidez a simple vista, una cantidad considerable de plantas secas que sorprendían por su presencia abrazaban candelabros dando un aspecto pantanoso.
Los bribones van caminando apoyando de punta primeramente las botas en un crujiente piso de madera, no hay condiciones para despojarse de las botas. Un ruido escandaloso raja morbosamente en dos el silencio otorgado, se dice que en momentos no planeados que implican asi mismo una reacción no pensada es cuando la persona muestra de verdad quien es, su mas primitivo instinto. El negro con su pantalón orinado de miedo saca su revólver y lanza dos tiros a cualquier parte invocando a todos sus santos. Por otro lado se deja caer la reprimenda de Santiago hacia su compañero a quien trata de explicarle que se trata de un proceso natural por el que pasan los materiales ante cambios violentos de temperatura, con toda seguridad estaba cayendo la noche (imposible darse cuenta), apoyados bajo la evidencia de la continua baja de temperatura aun después de entrar a la casona.
- ¡exploté, hijo de perra! Estoy arto de tu plan solo te escuchas a ti – apunta a Santiago con su revolver – tengo mi nariz quebrada, me tomas del pellejo y me obligas a entrar y ni siquiera se lo que estoy robando, ya me esta empezando la angustia, me pica todo el cuerpo de mierda y si no haces nada te vuelo las pelotas – el negro llora.
Los bribones van caminando apoyando de punta primeramente las botas en un crujiente piso de madera, no hay condiciones para despojarse de las botas. Un ruido escandaloso raja morbosamente en dos el silencio otorgado, se dice que en momentos no planeados que implican asi mismo una reacción no pensada es cuando la persona muestra de verdad quien es, su mas primitivo instinto. El negro con su pantalón orinado de miedo saca su revólver y lanza dos tiros a cualquier parte invocando a todos sus santos. Por otro lado se deja caer la reprimenda de Santiago hacia su compañero a quien trata de explicarle que se trata de un proceso natural por el que pasan los materiales ante cambios violentos de temperatura, con toda seguridad estaba cayendo la noche (imposible darse cuenta), apoyados bajo la evidencia de la continua baja de temperatura aun después de entrar a la casona.
- ¡exploté, hijo de perra! Estoy arto de tu plan solo te escuchas a ti – apunta a Santiago con su revolver – tengo mi nariz quebrada, me tomas del pellejo y me obligas a entrar y ni siquiera se lo que estoy robando, ya me esta empezando la angustia, me pica todo el cuerpo de mierda y si no haces nada te vuelo las pelotas – el negro llora.
El terror encomendado por la oscuridad o la luz pareciera ser la antítesis de la tranquilidad y confianza, la ultima es de una dificultad mantenerla sin embargo se presta de una sencillez frustrante para perderla tras un estimulo. Por otro lado el terror es un estado que puede llegar a ser adictivo por al liberación de epinefrina y es como un virus mucho mas difícil liberarse de el, y de una adquisición que incluso como nombraba puede provocar la adicción. Miedo es sentimiento, miedo es estrés, miedo es rubor, miedo es una sonrisa, un orden social.
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