viernes, 17 de junio de 2011

Ruta de bolsillo

Iba caminando con las manos
guardadas en los bolsillos
pensando en aire
hasta que llamó mi atención
aquello:
pasaba ante mi
alguien que buscaba la belleza nueva

ya nada le parecia nuevo
alegaba una tal emoción que
con gritos anunciaba
perdida

tomé una roca y se la lance a la nuca
me miró con mas sorpresa que odio

"te presento las rocas" le dije
"suelen estar en el piso"

seguí caminando

a la vuelta de la esquina,
a pasos del almacén
encontré a unos niños
lamiendo un papel
y cantándole a una luz verde
que los hacia cambiar de color

me vieron y rieron
¿Te aburriste de buscar? me dijeron

encogí los hombros

Se me acercó un gato
le dí unas caricias
y su cara comenzo a tornarce
algo verde

segui caminando con mi compadre
hablando
de lo complicado que es una balanza
y que si son realmente necesarias

viernes, 3 de junio de 2011

Locomoción colectiva

Yeah, acababa de comprarme un libro, su nombre era Pulp y su temática se plasmo no solo al momento de leerlo si no en todo ese dia. Pienso que fui espectador (y victima) de ciertos sucesos que se burlan de uno, tu sabes, eso sucesos pelusones que se ponen de acuerdo para hacer coincidir su aparición en escena y después juntarse tras el telón para atorarse de risa de lo que uno dedujo de lo vivido.

Con libro en mano y ansiedad en las el resto del cuerpo por llegar luego a casa decidí por parar un taxi sin hacerme de rogar tan solo el primero que llegara. Era un cacharro malajestado que no le funcionaban bien sus luces, el limpiaparabrisas se levantaba sin orden alguna y cada cierto tiempo se quedaba pegado en una trizadura que dividía el vidrio en dos. No tenia radio.
En el puesto del chofer, no mejor que el mismo vehículo, un hombre de edad avanzada vestido con trapos y una boina. Su figura era triste y delgada. De su huesuda barbilla asomaba un llamativo pelaje que con otros pelos repartidos por el rostro le daban un aspecto de zuricata mal nutrida.
Una mujer joven vestida de ejecutiva hace detener el auto, le indica una dirección al viejo y este le responde en seco “no”.

- ¿ Viste eso? – me dijo – aplicó la diplomacia, pero a mi no me vienen con weas, yo ya soy un viejo conchasumadre ¿no ves?, ya pasó la sintonía de que “a las minas que están buenas hay que llevarlas”. Yo ya no me caliento con nada, estoy seco.

El viejo no tenia dientes, lo que le daba una entonación de abuelito tierno a la voz. Yo iba en el asiento del copiloto y en el asiento de atrás iba un hombre de edad con el rostro de incomodidad que ya no podía disimular.

- Cuarenta años conduciendo en este desagüe de ciudad, micros, colectivos, helicópteros, lo que me vengas a decir lo he manejado y te puedo asegurar una cosa: la gente no cambia – de repente daba la impresión que el viejo mascaba chicle – lo que mas me revienta las pelotas es que venga un pendejo policía y se venga a hacer el valiente con este viejo, me piden documentos, identificación y mierdas, llevo cuarenta años trabajando, yo debería enseñarle a el a como cortarse el pelo – el auto se detuvo en una esquina.

- Aquí estamos hueon, Bonilla con Donoso – le dijo al pasajero de atrás quien hizo un gesto de despabilo y se tomo con humor su tardía reacción argumentando que estaba pendiente de la historia.
-¿Conoces a Bonilla?, ese mojon de perro era juez hace al menos 50 años. Era un maricón déspota, abusaba a vista y paciencia de todo el mundo, incluso a mi me toco. He, te ríes. Es verdad.
Hace años este caballero, diría mas bien caballo, me detuvo en la calle alegando exceso de velocidad y me adjudico una multa de 30 mil. Seguí avanzando y el viejo me grito enfurecido que ahora la multa era de 40 mil. No me detuve y el viejo colorado con la sangre hirviendo agravó el castigo a 50 mil, a lo que dije: ¿y si no paro me llevaras a prisión, mierda?.
- algo hostil
- ¿Algo hostil? ¿Quieres saber una cosa?, ¡Iba caminando!, en ese tiempo no habían autos en este podrido lugar, solo caballos y mulas que tiraban carretas de madera, viejo de mierda ese.

Se escucha la baliza de una patrulla de la policía, por el espejo retrovisor pude ver al uniformado ordenándole al viejo que se detuviera a un lado del camino. Dada la orden, el viejo apretado como aguantando una autodestrucción detiene su vehículo. Se acerca el uniformado a un lado de la ventana.

- Identificación – dijo el uniformado
El viejo se acomodó en el asiento para mirar de frente al oficial
- ¿Tu me crees maricón de las chacras?, mírame pavo de mierda, estoy hecho un estropajo por los años de trabajo, las pelotas las dejo en la casa porque ya les deprime tanto paseo, desde que ibas en el jardín que ya no me crece mas pelo. ¿Vas a decirme que algo anda mal con mi manera de trabajar? ¿Tu? – el viejo ríe, pero mas parecía como si se hubiese tragado un diente – Ok, tengo algo para ti. Amigo, acércate a lo que tengo que decirte, acércate.
El viejo baja la voz en tono de cuchicheo y rumor, y se acercó en actitud maquiavélica – Así, entre nosotros oficial, traigo una vieja muerta atrás, pero no le diga nadie
- me esta tomando el pelo – responde con la cara deformada el oficial
El viejo lanza una risa en frente del oficial y pisa el acelerador dejando atrás la patrulla y una posible demanda. Al bajarme el viejo se despide amigablemente y yo marchaba con el pantalón lleno de pulgas.

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