El tipo se me acerca y me pide un poco de soga la cual traigo con todos mis instrumentos de trabajo. Pero la soga es lo único que puedo dejar a la vista.
Me lo pide de una manera amable. Se lo paso solo porque no me da una mirada desesperada y perdida como la que traen los demas. El tipo se despide amablemente y se va sumergido en su propio mundo. Y los hombres que lo siguen en ese mismo orden. Baldes con agua , gatos y silla de madera.
Mis caminatas pensativas buscando alguna respuesta tratando de encajar lo inmoldeable me dejan parado al frente de la iglesia, pero en realidad estaba dentro de mi buscando una solución.
Soy un cazador sin presa, tengo que aguantarme de no poder usar este precioso arsenal.
Mis sospechosos y mis resultados se caen a la mitad del camino y me llevan a nada.
Quizas sea un profundo deseo oculto en mi, el cual me niego a aseptar y transformo esta fantasía en realidad.
Ya sabes, pronto te estarás diciendo ¿Por que lo hice?.
Quizás Isabel tenga razón y sólo estoy sumergido en mi fantasia y la hago a realidad dia a dia en mi mente. Mi ego se encargaría de no aseptar que es una fantasía y una idea erronea. Comienzo a temblar.
¡Vamos estúpido cerebro! La gente se esta muriendo. ¿La verdad de las masas es la realidad?. Quizas sea verdad de que se trate de una bestia llamada chupacabras. Quiero pensar y convencerme de eso para quitarme por unos momentos la desesperacion de la duda.
Como quisiera que la respuesta estubiera en una botella. Lo que mas me confunde es esta batalla al interior de mi.
De pronto siento que vuelvo a la realidad y he salido de mi mente para sentir otra vez el mundo. Aun estoy parado frente a la iglesia. Bajo la vista y esta Isabel llorando sobre mi pecho. Me habla con una trizteza algo extraña.

Isabel: Han encontrado muerto a mi hermano. Estoy mas tranquila, no estaba listo para este mundo tan duro y opaco, ahora será feliz.
.- Él no estaba loco, simplemente pensaba diferente. Y eso no se suele aseptar.
Isabel (rompe en llanto): ¡Pero no esperé que terminara en manos de esa bestia! El tipo que lo encontro pudo oir sus últimas palabras, dijo algo de que estaba feliz con la sonrisa del señor, que lindo mi... ¿Qué pasa? ¿ Por qué me quedas mirando así?
.- Tenemos que hablar.
Ricardo Brown. Hermano de Isabel Brown, arqueólogo y bilingue. Estaba hace algunos años en este pueblo en busca de unas extrañas osamentas, cuyos primeros restos fueron encontrados mientras unos niños jugaban.
En su campamento de excavación e investigación se infectó de una rara meningitis que le voló algo mas que la razón. Desde ese dia que la única persona que ha estado a su lado a sido su hermana Isabel. También a ella la juzgaron de perder la razón debido a sus tendencias lésbicas.
Su hermano le a costado un montón de oportunidades de rehacer su vida, irse con tipos millonarios, pero estaba jodida. Sólo eran ella y su hermano. Sin historia familiar y con un hermano como el suyo por muy hermosa que fuese ningun ricachón estaba dispuesto a arruinar su estatus con alguien como ellos.
Ella no está loca, sólo tiene un grito dentro de su alma que no sabe como salir, un grito desesperado. En el fondo todos queremos paz.
Mientras mi mente estaba en entropía, tras la violencia mental desatada por las últimas palabras de Isabel, mientras encajo piezas haciendo esta pesadilla cada vez mas coherente.
Claro, solo después de que un montón de pensamientos revienten en mi mente en un pequeño lapso de tiempo.
Recuerdo perfectamente l
a última vez que estube en el bar junto a Isabel y Ricardo no precisamente juntos.Isabel: ¿Sabes?, hace dos noches Nancy me pidió formalidad en lo nuestro.
.- Y tú no quieres nada de eso.
Le digo en tono medio de burla.
Me mira con los ojos entrecerrados y me hace una señal de negación.
Isabel: No es eso, ¿Por qué te tomas las palabras?. Sólo quiero un consejo. ¿O he de conseguirlos en éstas botellas señor Etil?
.- Yo no te puedo aconsejar en eso. No estoy en tus botas Isabel, pero en sí, tu relación con ella es una confusión. No te entiendes a tí, estar con alguien mas no te aclarará las cosas.
Junta mis manos envolviéndolas en las suyas.
Isabel: Eso me gusta de ti, obtengo todo tan explicitamente. Pero en una relación eso se vuelve tan aburrido cariño mio. Es por eso que decidí arruinar nuestra relación.
Me quedo mirándola y le doy media sonrisa cuando noto que su cara se desarma al mirar tras mis espaldas. Era su hermano en otros de sus ataques de locura bilingue.
Ricardo: People are strange! People are stranger!, I see it!. Strangers days are comming!
Isabel me toma desesperada del hombro: ¡Por favor sácalo de acá!. Antes de que nos boten a los tres.
Suenan sillas arrastrándoce por el piso de madera.
Los cabrones del Bar le han hecho un callejón oscuro. Lo tiene rodeado bañandolo en puñetazos y en su propia sangre.
Con impotencia en dos actos tomo una botella y la reviento en el craneo del primer maton que se me cruza tras el rescate de Ricardo.
.- ¡¡Vaya vaya!! ja!! ¡Tenemos un valiente en el antro de almas desesperadas!
Todas las mierdas le celebran la frase al maldito borracho.
.- Deja al muchacho no le ha hecho nada a nadie. Maldita mierda cobarde buscas sentirte superior de la manera mas fácil.
Vuela una botella derecho ha mi rostro. La esquivo y siento que la botella revienta, miro para atras y hay un tipo en el piso con el rostro destruido. Mientras viene una tropa corriendo para hacerme puré. Esto de la gabardina me hace tener mas presencia ya que se abre cuando corro, viéndose como una especie de capa. Me avalanzo contra el grupo, tomo un sacacorchos de una mesa en mi camino y lo incrusto entre ceja y ceja sobre el jefe del pelotón.
Un silencio seplucral invade el local, estoy con la adrenalina a mil por hora. Si que cagué bueno a este infeliz, ahora todos me miran como si yo fuera el chupacabras.
Siento que se carga una escopeta: Váyanse los tres pedazos de mierda, no nos hace falta seguir añadiendo mas muertos a esta horrenda colección. ¡Vayanse y no vuelvan!.
El cantinero es consiente y nos perdonó la vida, sabe que no tubimos la culpa.
Ricardo se arrastra a mis pies como puede y me habla empapado en sangre con el rostro morado.
Ricardo: Dios te dará la respuesta que buscas sólo si crees en él.
Si que me caga, sería el último desgraciado al que dios le confiaria la respuesta.
Sin embargo, sin yo saberlo, Ricardo me había dado la mitad de mi respuesta.
Antes de marcharnos ante un silencio escandalosísimo, entra el tipo al cual le había dado mi soga.
Como esperaba, pasa relajadamente como no dándose cuenta de que todas las sillas y mesas estan revueltas, hay un tipo muerto con un sacacorchos en la cara tendido en el piso y mucha gente mirando espantada.
.- He aquí una muestra de mi agradecimiento buen hombre. ¡Sin tu soga hubiece sido imposible!.
Me regala una foto.












