Con el pelo ligeramente arreglado, un vaso de whisky en la derecha que tiembla sujetado por su brazo y unas columnas de humo que parecen estar danzando al son de su contorno.
Le da una aspirada a su cigarrillo y me mira decidida.
Isabel: No sigas con esto
.- Sabes que tengo razón, es un hecho que es un vampiro el responsable de toda esta sangre
Isabel: ¿Acaso no te vuelves uno al instante que te muerden? Ellos se morían.
.- No todos son de esa calaña
Isabel: Entonces ya no hay caso de que te insista, que no vayas, que no sigas con esto...
.- ¿Y por qué tanta preocupación?
No hay respuesta. Olvidaba que el directo era yo.
Isabel: Es un alivio que nos hayan vuelto a dejar entrar al bar desde la última vez. ¿No te pone contento?
Isabel temblando y con ojos heridos dirige la mirada hacia otro lado. Observa a una colonia de hormigas que camina sobre la mesa y la mira esperando a que tome mi atención. Pone su dedo sobre la mesa y aplasta una hormiga deslizando su índice por la madera. La miro.
Isabel: Al igual que los humanos de acá, ésta hormiga no supo porque dientres ha muerto. La diferencia de nosotros con ella es que ella vivió su vida de hormiga hasta el último segundo sin estar jodidamente preocupada de que morir era su destino. Y la disfrutó como tal.
El resto de la pandilla se altera pero no demora en retomar su orden y ayudar a su hermana. Dentro de ellas no hay ninguna super hormiga que rescate a las demás.
.- Por que no lo necesitan, como tu bien dijiste.
Isabel: Si nuestros deseos se pudieran escuchar en radio, estoy seguro que la mayoría de estas
escorias se conformaría con comer, dormir, defecar y tirar. ¡Mucho mas básico que esa puta hormiga!. Renuncian a si mismos. No necesitan he - ro - es.
.- Dejate de mierda Isabel, tu concierto existencialista no va a pararme. Dime lo que de verdad querías decirme ¿Quieres?.
Isabel: Nos vemos en la procesión de la noche.
Antes de la misa el sacerdote hace una especie de taller de guía espiritual que es menos serio que las misas donde todos ríen. Los que pueden.
Esperando a Isabel contemplo como el cura se gana su pueblo con su palabra. Su última esperanza, su único símbolo de salvación, todos necesitan aquel símbolo.
Siento que me tiran del brazo y emprendo una marcha de manera inconsciente, es Isabel quien me saca de la multitud de una manera tan cortés.
El resto del pueblo esta solo, me había hablado de que había encontrado algo interesante ya superado su percance existencial.
.- ¡Hey! déjame la iniciativa a mi.
Isabel: Idiota... tengo que mostrarte algo.
.- Ojalá sea algo que Nancy ya haya visto por que ¿Sabes?, nos está mirando y yo contra dos no...
Me gano una zancada en la pierna.
Llegamos a unos oscuros pasajes, despierto y entro en alerta. El ambiente es terriblemente frío a pesar de la cálida temperatura reinante.
Isabel: Como te decía...
En extractos de segundos tengo a una bestia con el hocico reventado cubriendo mi ballesta y parte de mi brazo. Ni siquiera alcance a disparar, sólo su hocico reventado en mi brazo empapado de su sangre y dentadura molida.
Isabel aún no asimila lo ocurrido. Está congelada con el pelo ligeramente desordenado, unos enormes ojos verdes, manos en la boca, rodillas juntas y piernas separadas, también ha perdido su color, combinada a su vez con salpicadas de sangre. Se veía hermosa.
Despego la bestia de mi brazo y ella despabila y me mira con cara de darme la razón. Se acerca a mi y toma fuertemente mi brazo enterrando sus uñas.
Isabel: mi.. mi .. mira esta tierra, no es de acá. No es tierra del pueblo. Quizás tenga algo que ver... muchas gracias, me salvaste la vida.
Se pone a examinar la tierra. Yo empiezo a examinar a mi amigo que hizo realidad mis pensamientos y me ha hecho el mas cuerdo de todos. Tiene un tarro de pintura.
Voy por mas pistas. De este ya no saco nada.
Bingo.
.- Isabel, ¿Dónde estamos?
Isabel: Detrás del templo...¿Por qué?
.- No me hacen falta mas respuestas, observa esta pared. Al templo ahora mismo.
El rostro de Isabel vuelve a perder su color. Un enorme mal de ojo esta grabado en la muralla de
atrás del templo. Cubre en su totalidad la enorme pared, rayado con pintura roja aún algo fresca.
Isabel: Amén.
Tiemblo de ansiedad, tiemblo de impotencia y sed de verdad. Sin sentir los pasos estamos ya en la iglesia en el desarrollo de la misa.
Algo debe haber, algo que no he advertido y siempre ha estado frente a mi. ¡Estoy tan cerca!.
"No pierdan el camino del pastor quien no s ensuciara sus manos por ovejas rebeldes que van por donde no se les ha iluminado..."
Entro en un estado caótico de ansiedad y rabia.
El ambiente se pone frío y el tiempo apareciera escabullirse de una manera increíblemente lenta como congelándoce poco a poco. Isabel está a mi lado empuñando un rosario.
" ¡Ésta es la sangre de nuestro pastor!"
Se levanta el sacerdote tomando un enorme copón de oro brillante.
Mi ansiedad llega a su fin, no mas dudas ni cuestionamientos. Hoy lo único que quiero es venganza. Tengo mi respuesta donde quería.
"Nos ponemos de pie"
El tiempo empieza a descongelarce, ya no siento ningún tipo de frío.
¡Ahora"! Al tiempo que todos se ponen de pie, salto usando de apoyo la banca de madera frente a mi. Suspendiéndome en el aire, está todo en un raro trance. El tiempo de ellos es el congelado, el mio es vivo lleno de fervor.
Apunto y disparo. Mi única oportunidad tubo éxito para que con una sonrisa victoriosa caer escandalosamente sobre las bancas de los niños del coro destruyéndolas. Amén.
El pastor muestra su verdadero rostro, ni oveja ni lobo el pueblo presencia a un ser desforme de dos metros y alas, quejándose a chillidos de dolor tratando de sacarce del ombligo una humeante estaca.
Logro componerme en pie frente a la bestia. El lugar hierve en caos, no había otra manera. La gente escapa.
La estaca me la trajo Isabel. La última de un juego que no pude ocupar por que no era necesario, hasta ahora. Estaba bendecida en la capital, estaba bendecida de verdad. No como este pueblo.
Soy el único que está parado frente a la bestia, el resto parece una colonia de hormigas entrando en caos, creo que fui el dedo del que me hablaba Isabel.
Logra liberarce aparatosamente de la estaca la bestia, me mira y me ruge con ira para luego salir volando haciendo pedazos un enorme vitral de muchos colores ubicado en el techo por el cual se iluminaba todo el templo.
Estoy lleno de astillas. Isabel bañada en escarcha de cristal lo que le da un hermoso brillo angelical , protegiéndose el rostro con el brazo, es la única persona que espero y siento acercarce ante tal show: un sacerdote vampiro, un templo destrozado, un pueblo en caos y un caza vampiros. Isabel está atónita.
Isabel: pero pe.. como tu.. no ... ¡¿Qué hiciste?!¡¿Cómo supiste?!
.- No tenia reflejo, su imagen no se veía reflejada por ningún lado. Fue mas que suficiente para hechar mis manos sobre él. Digamos que nuestro amigo fue como la pequeña hormiga del bar.
El show acaba de empezar y mi presa está huyendo. Parto corriendo en busca de mi premio persiguiéndola a punta de ballesta. Mas vale que no te encuentre, mas vale que no te escondas, esto se acabó.










